martes, 26 de febrero de 2013

Relatos: En cualquier Discobar


Relato: Álvaro Gª-Galán (Kailuz-Álvaro).


ALICE Y “EL VENTURA”

10 de Febrero de 2009. Madrid–. Acababan de echarles del trabajo por la crisis, trabajaban en la misma empresa como agentes de viajes, formaban una bonita pareja, la pareja perfecta les decía todo el mundo. Cuatro años después (10 de febrero de 2013), sin paro ni ahorros ni trabajo, Alice (Alicia) se quedó sola, su novio, su pretendido amor para toda la vida la abandonó por otra mujer, diez años mayor que él, pero con el dinero suficiente para mantenerle porque seguía en paro, y a dos más si quisiera. Se lo comunicó por una carta a Alice: “… que se iba y la dejaba por otra…”, habiendo recogido sus cosas anteriormente, en una mañana que ella iba a una entrevista de trabajo en la última semana de enero de 2013. Para colmo no fue la única carta que recibió aquel día, recibió otra del juzgado con una orden de desahucio por impago de alquiler de tres meses. Sola, abandonada, traicionada y humillada. Había llegado a bajo del precipicio, “sin familia” (no se hablaba con sus padres ni hermanos que eran de Australia) ni amigos porque su exnovio era un celoso patológico y nunca la dejó relacionarse con nadie. Apenas le quedaba dinero en la cuenta, tristemente se tuvo que plantear que haría con su vida. Para empezar en poco tiempo acabará en la calle, durmiendo en cualquier esquina de cualquier barrio en cualquier ciudad, en pleno invierno con un frío polar. Tenía miedo si llegado el caso se prostituiría o si compraría hachís o marihuana o pastillas o cocaína para revenderlo después y sobrevivir a riesgo de acabar entre-rejas. O si por el contrario se pondría a la cola de los comedores sociales y a ir deambulando de calle en calle pidiendo o incluso si sería capaz de robar aunque fuera para mal vivir. Sus ojos inundados por la melancolía derramaban lágrimas a borbotones. Mientras continuaba esperando la respuesta de dicha oferta de trabajo –como agente de viajes en una gran multinacional–ya habían pasado dos semanas desde la típica frase: “Ya te llamaremos”. Por lo menos gracias a la plataforma Stop Desahucios consiguió parar el suyo y dilatar en el tiempo su fatídica resolución.

  Alice apenas había frecuentado bares, pubs o discotecas a sus veintinueve años, porque su exnovio era muy casero y no le gustaba salir. Se conocieron al poco tiempo de inmigrar ella a España, cuando acabó sus estudios de turismo en su ciudad natal: Sidney, y vino con una contratación de trabajo concertada desde su país, a sus veintitrés años. Siempre tuvo curiosidad por entrar en un garito, enfrente de su casa, ubicado en la calle Olmo 31 de Madrid. Por la noche era un disco-bar (El Ventura) donde se podía hablar y bailar, en su momento fumar hasta que llegaron las prohibiciones, y por la mañana (D´tox) era una asociación cultural donde se reunían los amigos especialmente de la noche y la fiesta de años y años para departir, bailar, tomarse algo y estar tranquilamente, lejos de afters con desconocidos, en un ambiente más amistoso y relajado. Así que decidió finalmente ir esa noche allí, saldría con veinte euros y un paquete de tabaco. Era un poco locura en su situación decidir irse de fiesta y gastarse un dinero que después iba a necesitar. Pero se fue y nada más entrar en dicho local pidió una cerveza empatizando con la dj y demás socios y cooperativistas.

  Al rato fue conociendo a mucha gente, algunas de esas personas le fueron cayendo bien y otras no, o le eran indiferentes. Pero sobre todo tuvo felling con una chica (Beatriz), que le tiraba los tejos. Para Alice aquello era todo nuevo y extraño mas no le disgustaba. Sobre las tres se fue para casa porque cerraban el disco-bar y ya hasta las siete de la mañana no abrían, ya se hizo socia y pagó su cuota anual que era algo simbólico. Después de mucho tiempo sin sonreír estaba contenta y ya tenía una “amiga” (o buena conocida): Beatriz. Se dieron los teléfonos y quedaron en verse. Su nueva “amiga” (recién conocida) era terapeuta. Apenas eran las nueve de la mañana cuando Alice recibió una llamada de Beatriz, la llamó para decirla que si bajaba al “Ventura” (de día D´tox), que seguía de fiesta y la apetecía verla, que se bajará un rato que ella la invitaba. Alice bajó sin dudarlo, volvía a sonreír, era domingo. ¿Acaso hay un día más aburrido que un domingo?, pues aquel domingo para Alice fue uno de los días más divertidos y bonitos en su vida gracias a Beatriz y a aquel bar de la calle Olmo 31: “El Ventura”, así que los domingos en verdad podrían ser muy divertidos, y son en verdad, todo depende de cada uno de cómo se lo monte, aunque trabajar un lunes influye, claro. Y entre risas y confesiones, sin saber cómo ni porqué empezaron a hablar del perdón.

Beatriz:
La vida es Ego y Competición, tienes que ser la persona más guapa, más inteligente, con más dinero y poder, con el amor más envidiado, con la salud más inquebrantable, etc. Al final, hasta la gente que se presupone con más éxito son en verdad unos fracasados también, porque siempre hay frustraciones, traumas y sentimiento de culpabilidad. Inconscientemente jamás nos perdonamos porque no nos sentimos orgullosos de nosotros, de nuestro fracaso. Y Conscientemente el perdón se basa en castrar los pensamientos negativos (aunque tengamos toda la razón para tenerlos), el orgullo y el ego, porque como no existe en verdad en su totalidad el perdón, por lo que si castramos lo que nos hace daño dejando de pensar en eso, intentándolo tantas veces hasta conseguirlo, siendo conscientes que esa es la mejor solución para no decaer en tristeza. Lo hacemos por nosotros porque el odio y la ira dan infelicidad. Y si recordamos los principios del Reiki: Sólo por hoy no te preocupes; Sólo por hoy no te irrites; Sólo por hoy se amable con todos los seres que te rodean y respeta a todo ser viviente; Sólo por hoy realiza tu trabajo honestamente; Sólo por hoy agradece todos los dones de tu vida. Nos damos cuenta que no son suficientes para obviar el Ego Inconscientemente, porque todo sigue girando a través nuestro. Pero si añadimos un principio más: Sólo por hoy agradece los dones de la gente que aprecias y tienes cariño (en verdad tu prójimo más prójimo, pues las demás personas realmente no son prójimos sino desconocidos o malos conocidos), pero hay que sentirlo de forma verdadera y natural, que no es mediante las palabras, hay que experimentarlo desde el corazón, por lo cual ha de ser con las personas más queridas. Entonces nuestro ego se hace pequeño al contemplar al otro, al no competir con el otro, al ser un igual, y por tanto deja un resquicio por donde sale nuestra energía divina aprisionada por el ego. La naturaleza de esa energía es la paz, la quietud y la felicidad, y si la sentimos en ese momento se produce una catarsis energética que nos reconduce al pensamiento positivo y a las buenas acciones, donde las vibraciones positivas que son más fuertes que las negativas las repelen, navegando en aguas cálidas y mansas llevándote a buen puerto. Y al sentirnos orgullos de nosotros mismos por tan noble sentimiento, el ego se empequeñece dejando de lamentarse tanto por el fracaso al darse cuenta que no toda su felicidad (encima no conseguida sino lo contrario) se basaba en sí mismo, en el ego de su ego, por lo que desaparece la envidia y el sufrimiento de sentirse más desdichados inconscientemente (muchísimas veces además también conscientemente) en las comparaciones con el otro, dejando de competir para no sentir, por tanto, la terrible desolación de hundirte más en el pozo o de adentrarte más en el túnel de tu ego.

  Por tanto, el perdón significa, desde el Inconsciente, sentirse orgulloso de uno mismo por dejar de competir siempre con el otro. Y si sientes pureza en tu corazón podrás no erradicarte tanto en lo negativo, por lo que harás el esfuerzo para que siga fluyendo tu energía pura, sin ego, y siga conectada con la energía universal del amor, controlando más tus instintos negativos independientemente que te autoafirmes y pongas los puntos sobre las íes reclamando a la justicia allá donde sea necesario. Y habría que hacerlo, por ti, por tu energía, por tu suerte, por tu felicidad. Y todo ello gracias a esos otros que quieres y que te enseñaron a perdonar inconscientemente. Pero para amar al otro necesitas sentirte orgullo de él y viceversa, por eso es muy importante ser nobles para que pueda existir el orgullo de admiración mutua, pues si no es recíproco se puede quebrar dicha balanza, porque para amar al prójimo como a ti mismo es importante que ese prójimo te ame a ti como así mismo. Y si bien es cierto que no sea posible esto con alguna gente en líneas generales es la vía para evitar el canal que te reconduce al pozo o al túnel del ego y de las comparaciones obsesivas, que sólo consiguen amargarte más. Lo que tampoco quiere decir que no actúes haciéndote valer y reivindicando tus derechos (el ego en su vertiente positiva: la autoafirmación y autoestima), pero de tal forma que no pierdas el control, porque siempre hay formas y modos de hacer las cosas sin involucrarte mucho en lo negativo. En definitiva, huir de la energía negativa y sus vibraciones y canalizarnos en un ambiente de gente positiva que nos haga despertar nuestra energía más pura para fluir en alta frecuencia y conectarnos a nuestro canal más profundo: el Lombok, que nos guiará en la corriente de la felicidad basada en el amor universal, abandonando el ego en su lado negativo (la competitividad por ser más).

Alice:
Uf, supongo que capto la esencia de lo que me quieres decir. Mas como todo te vaya mal poco puedes hacer para estar feliz, si acaso no estar tan mal con uno mismo. Pero vamos que no me encuentre a mi exnovio porque le voy a decir cuatro cositas. 

  Por cierto, ¿te apetece que sigamos en mi casa la charla cuando cierren o ir al rastro? Si vamos a mi casa, también podemos echarnos un rato y dormir juntas. 

  Alice y Beatriz continuaron su fiesta particular. Desde entonces son amigas. A Alice, al día siguiente, la llamaron para decirla que la habían contratado. Todo en su vida empezó a cambiar gracias al “Ventura” y a su encuentro con Beatriz.


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