Relato:
Álvaro
Gª-Galán (Kailuz-Álvaro).
ALICE
Y “EL VENTURA”
–10
de Febrero de 2009. Madrid–. Acababan de echarles del trabajo por
la crisis, trabajaban en la misma empresa como agentes de viajes,
formaban una bonita pareja, la pareja perfecta les decía todo el
mundo. Cuatro años después (10 de febrero de 2013), sin paro ni
ahorros ni trabajo, Alice (Alicia) se quedó sola, su novio, su
pretendido amor para toda la vida la abandonó por otra mujer, diez
años mayor que él, pero con el dinero suficiente para mantenerle
porque seguía en paro, y a dos más si quisiera. Se lo comunicó por
una carta a Alice: “… que se iba y la dejaba por otra…”,
habiendo recogido sus cosas anteriormente, en una mañana que ella
iba a una entrevista de trabajo en la última semana de enero de
2013. Para colmo no fue la única carta que recibió aquel día,
recibió otra del juzgado con una orden de desahucio por impago de
alquiler de tres meses. Sola, abandonada, traicionada y humillada.
Había llegado a bajo del precipicio, “sin familia” (no se
hablaba con sus padres ni hermanos que eran de Australia) ni amigos
porque su exnovio era un celoso patológico y nunca la dejó
relacionarse con nadie. Apenas le quedaba dinero en la cuenta,
tristemente se tuvo que plantear que haría con su vida. Para empezar
en poco tiempo acabará en la calle, durmiendo en cualquier esquina
de cualquier barrio en cualquier ciudad, en pleno invierno con un
frío polar. Tenía miedo si llegado el caso se prostituiría o si
compraría hachís o marihuana o pastillas o cocaína para revenderlo
después y sobrevivir a riesgo de acabar entre-rejas. O si por el
contrario se pondría a la cola de los comedores sociales y a ir
deambulando de calle en calle pidiendo o incluso si sería capaz de
robar aunque fuera para mal vivir. Sus ojos inundados por la
melancolía derramaban lágrimas a borbotones. Mientras continuaba
esperando la respuesta de dicha oferta de trabajo –como agente de
viajes en una gran multinacional–ya habían pasado dos semanas
desde la típica frase: “Ya te llamaremos”. Por lo menos gracias
a la plataforma Stop Desahucios consiguió parar el suyo y dilatar en
el tiempo su fatídica resolución.
Alice
apenas había frecuentado bares, pubs o discotecas a sus veintinueve
años, porque su exnovio era muy casero y no le gustaba salir. Se
conocieron al poco tiempo de inmigrar ella a España, cuando acabó
sus estudios de turismo en su ciudad natal: Sidney, y vino con una
contratación de trabajo concertada desde su país, a sus veintitrés
años. Siempre tuvo curiosidad por entrar en un garito, enfrente de
su casa, ubicado en la calle Olmo 31 de Madrid. Por la noche era un
disco-bar (El Ventura) donde se podía hablar y bailar, en su momento
fumar hasta que llegaron las prohibiciones, y por la mañana (D´tox)
era una asociación cultural donde se reunían los amigos
especialmente de la noche y la fiesta de años y años para departir,
bailar, tomarse algo y estar tranquilamente, lejos de afters
con
desconocidos, en un ambiente más amistoso y relajado. Así que
decidió finalmente ir esa noche allí, saldría con veinte euros y
un paquete de tabaco. Era un poco locura en su situación decidir
irse de fiesta y gastarse un dinero que después iba a necesitar.
Pero se fue y nada más entrar en dicho local pidió una cerveza empatizando con la dj y demás socios y cooperativistas.
Al
rato fue conociendo a mucha gente, algunas de esas personas le fueron
cayendo bien y otras no, o le eran indiferentes. Pero sobre todo tuvo
felling
con una
chica (Beatriz), que le tiraba los tejos. Para Alice aquello era todo
nuevo y extraño mas no le disgustaba. Sobre las tres se fue para
casa porque cerraban el disco-bar y ya hasta las siete de la mañana
no abrían, ya se hizo socia y pagó su cuota anual que era algo
simbólico. Después de mucho tiempo sin sonreír estaba contenta y
ya tenía una “amiga” (o buena conocida): Beatriz. Se dieron los
teléfonos y quedaron en verse. Su nueva “amiga” (recién
conocida) era terapeuta. Apenas eran las nueve de la mañana cuando
Alice recibió una llamada de Beatriz, la llamó para decirla que si
bajaba al “Ventura” (de día D´tox), que seguía de fiesta y la
apetecía verla, que se bajará un rato que ella la invitaba. Alice
bajó sin dudarlo, volvía a sonreír, era domingo. ¿Acaso hay un
día más aburrido que un domingo?, pues aquel domingo para Alice fue
uno de los días más divertidos y bonitos en su vida gracias a
Beatriz y a aquel bar de la calle Olmo 31: “El Ventura”, así que
los domingos en verdad podrían ser muy divertidos, y son en verdad,
todo depende de cada uno de cómo se lo monte, aunque trabajar un
lunes influye, claro. Y entre risas y confesiones, sin saber cómo ni
porqué empezaron a hablar del perdón.
Beatriz:
–La
vida es Ego y Competición, tienes que ser la persona más guapa, más
inteligente, con más dinero y poder, con el amor más envidiado, con
la salud más inquebrantable, etc. Al final, hasta la gente que se
presupone con más éxito son en verdad unos fracasados también,
porque siempre hay frustraciones, traumas y sentimiento de
culpabilidad. Inconscientemente jamás nos perdonamos porque no nos
sentimos orgullosos de nosotros, de nuestro fracaso. Y
Conscientemente el perdón se basa en castrar los pensamientos
negativos (aunque tengamos toda la razón para tenerlos), el orgullo
y el ego, porque como no existe en verdad en su totalidad el perdón,
por lo que si castramos lo que nos hace daño dejando de pensar en
eso, intentándolo tantas veces hasta conseguirlo, siendo conscientes
que esa es la mejor solución para no decaer en tristeza. Lo hacemos
por nosotros porque el odio y la ira dan infelicidad. Y si recordamos
los principios del Reiki: Sólo por hoy no te preocupes; Sólo por
hoy no te irrites; Sólo por hoy se amable con todos los seres que te
rodean y respeta a todo ser viviente; Sólo por hoy realiza tu
trabajo honestamente; Sólo por hoy agradece todos los dones de tu
vida. Nos damos cuenta que no son suficientes para obviar el Ego
Inconscientemente, porque todo sigue girando a través nuestro. Pero
si añadimos un principio más: Sólo por hoy agradece los dones de
la gente que aprecias y tienes cariño (en verdad tu prójimo más
prójimo, pues las demás personas realmente no son prójimos sino
desconocidos o malos conocidos), pero hay que sentirlo de forma
verdadera y natural, que no es mediante las palabras, hay que experimentarlo desde el corazón, por lo cual ha de
ser con las personas más queridas. Entonces
nuestro ego se hace pequeño al contemplar al otro, al no competir
con el otro, al ser un igual, y por tanto deja un resquicio por donde
sale nuestra energía divina aprisionada por el ego. La naturaleza de
esa energía es la paz, la quietud y la felicidad, y si la sentimos en ese momento se produce una catarsis
energética que nos reconduce al pensamiento positivo y a las buenas
acciones, donde las vibraciones positivas que son más fuertes que
las negativas las repelen, navegando en aguas cálidas y mansas
llevándote a buen puerto. Y al sentirnos orgullos de nosotros mismos
por tan noble sentimiento, el ego se empequeñece dejando de
lamentarse tanto por el fracaso al darse cuenta que no toda su
felicidad (encima no conseguida sino lo contrario) se basaba en sí
mismo, en el ego de su ego, por lo que desaparece la envidia y el
sufrimiento de sentirse más desdichados inconscientemente
(muchísimas veces además también conscientemente) en las
comparaciones con el otro, dejando de competir para no sentir, por
tanto, la terrible desolación de hundirte más en el pozo o de
adentrarte más en el túnel de tu ego.
Por
tanto, el perdón significa, desde el Inconsciente, sentirse
orgulloso de uno mismo por dejar de competir siempre con el otro. Y si
sientes pureza en tu corazón podrás no erradicarte tanto en lo negativo, por lo que harás el esfuerzo para que siga fluyendo tu
energía pura, sin ego, y siga conectada con la energía universal
del amor, controlando más tus instintos negativos independientemente que te autoafirmes y pongas los puntos sobre las
íes reclamando a la justicia allá donde sea necesario. Y habría
que hacerlo, por ti, por tu energía, por tu suerte, por tu
felicidad. Y todo ello gracias a esos otros que quieres y que te
enseñaron a perdonar inconscientemente. Pero para amar al otro
necesitas sentirte orgullo de él y viceversa, por eso es muy
importante ser nobles para que pueda existir el orgullo de admiración
mutua, pues si no es recíproco se puede quebrar dicha balanza,
porque para amar al prójimo como a ti mismo es importante que ese
prójimo te ame a ti como así mismo. Y si bien es cierto que no sea posible esto con alguna gente en líneas generales es la vía para
evitar el canal que te reconduce al pozo o al túnel del ego y de las comparaciones obsesivas, que sólo consiguen amargarte más. Lo que tampoco
quiere decir que no actúes haciéndote valer y reivindicando tus
derechos (el ego en su vertiente positiva: la autoafirmación y
autoestima), pero de tal forma que no pierdas el control, porque siempre hay formas y modos de hacer las cosas sin
involucrarte mucho en lo negativo. En definitiva, huir de la energía
negativa y sus vibraciones y canalizarnos en un ambiente de gente
positiva que nos haga despertar nuestra energía más pura para fluir
en alta frecuencia y conectarnos a nuestro canal más profundo: el
Lombok, que nos guiará en la corriente de la felicidad basada en el
amor universal, abandonando el ego en su lado negativo (la
competitividad por ser más).
Alice:
–Uf, supongo que capto la esencia de lo que me quieres decir. Mas como todo te vaya mal poco puedes hacer para estar feliz, si acaso no estar tan mal con uno mismo. Pero vamos que no me encuentre a mi exnovio porque le voy a decir cuatro cositas.
Por cierto, ¿te apetece que sigamos en mi casa la charla cuando cierren o ir al rastro? Si vamos a mi casa, también podemos echarnos un rato y dormir juntas.
Por cierto, ¿te apetece que sigamos en mi casa la charla cuando cierren o ir al rastro? Si vamos a mi casa, también podemos echarnos un rato y dormir juntas.
Alice y Beatriz continuaron
su fiesta particular. Desde entonces son amigas. A Alice, al día
siguiente, la llamaron para decirla que la habían contratado. Todo
en su vida empezó a cambiar gracias al “Ventura” y a su
encuentro con Beatriz.
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