viernes, 8 de abril de 2011

LA ENERGÍA EN EL ÁMBITO SOCIOAMBIENTAL

Álvaro García-Galán García-Mauriño.

Estudio sinóptico sobre el Problema Socioambiental de la Energía, bajo las premisas: De que trata el problema indicado, por qué se produce, cómo se produce y los actores sociales implicados:

  La energía es fundamental para el desarrollo de las sociedades tanto desde lo más básico así como para la obtención de los mayores progresos de la humanidad: la luz, la alimentación y su conservación, la calefacción, el aire acondicionado, medicina y sanidad, tecnología, transporte, etc. Pero el mayor inconveniente que tiene esta fuente  de vida es la dependencia del hombre a la misma,  la mayor parte de las veces a costa del medioambiente al no ser las energías renovables las más usadas tanto en su producción como en su consumo, de ahí que se hable de economía y energía sostenible como la mejor forma de potenciar las energías limpias: que puedan renovarse sin problemas de abastecimiento, en su mayoría, ni contaminar el hábitat.

  Durante muchos años la energía hegemónicamente utilizada por la mayoría de los países han sido las derivadas  de origen fósil: petróleo, carbón, gas natural… Sin ir más lejos, en 2006 el 81 % de la energía utilizada tenía este origen. Debemos tener muy presente que la emisión de CO2 (dióxido de carbono) es consecuencia de las energías derivadas de origen fósil, siendo el CO2 lo que más contamina la Tierra y provoca su calentamiento con la consecuente destrucción de nuestro planeta debido al efecto invernadero.   

   Este problema ha alcanzado tal envergadura que recientemente se han adoptado ciertas medidas contra el cambio climático; a nivel mundial, la convención Marco (ayudar por los países desarrollados a los países empobrecidos en transferencia de tecnología y conocimientos prácticos ambientales limpios), protocolo de Kyoto (acuerdo para mantener niveles de emisiones de CO2), acuerdo de Copenhague (con 119 líderes mundiales, la mayor representación de jefes de estado de la historia de la ONU); y a nivel Europeo, más compromisos en la reducción de emisiones de CO2 y establecimiento de un mercado de derechos de emisión al poner sanciones a los Estados que sobrepasen el nivel recomendado en dichas emisiones.

   En el año 2001 con la difusión del Libro Verde, de la comisión Europea, se hizo una estrategia europea de seguridad de abastecimiento encuadrada en el desarrollo sostenible. Pues la única solución sostenible y fiable al cambio climático es la intensificación de las energías renovables y eficiencia y ahorro energético, tendiendo a una política de precios en la que se internalicen todos los costes, incluidos los medioambientales. Y a una política de fiscalidad energética que discrimine positivamente las energías renovables con instrumentos de mercado y certificados verdes o de emisiones. Por eso, es necesario hacer una educación de concienciación ciudadana sobre la necesidad del desarrollo sostenible: reciclaje, no usar tanto los cosméticos, utilizar transporte público (el 10% de la energía consumida es por el transporte)…No debemos olvidar que el 14% de la electricidad en la U.E. tiene origen renovable. Y que la lucha al cambio climático puede suponer oportunidades de negocio: impulso al desarrollo tecnológico (energías limpias), las fuentes de energías limpias crean cinco veces más puestos de trabajo que las tradicionales (las renovables dan empleo a 2,3 millones de personas en el mundo. En España este sector da trabajo a casi 90.000 personas), creación de empresas “yacimientos de empleo” en el sector del medioambiente. A nivel sectorial trasvase de factores productivos desde los sectores “contaminantes” hacia los “limpios” que con la política ambiental se vuelven relativamente rentables. Esto genera perdedores (sector energético, industrias intensivas de energía), pero también nuevas oportunidades y ganadores (transporte marítimo y sector servicios): terciarización de la economía.

    Hoy en día hay suficiente tecnología para abordar el cambio climático, sólo hay que expandirla masivamente, ¿cómo mejoramos lo que ya hemos construido?

   Si no potenciamos las energías renovables y seguimos abasteciéndonos sin límites de energías de origen fósil, además del calentamiento global de la Tierra provocaremos la extinción de las especies tanto por carga de aerosoles en la atmósfera (la contaminación del aire afecta a la salud humana, produce daños a los cultivos y los ecosistemas biofísicos), conversión de bosques en cultivos, aguas subterráneas contaminadas sin poder abastecerse las poblaciones… Según el informe Brundttland el concepto de medioambiente tiene una relación directa con la calidad de vida de las sociedades, con la limitación de los recursos naturales y con la degradación física del planeta. El medioambiente se ha convertido en una narrativa global, es decir, se ha desarrollado una amplia conciencia pública y una base para el cambio social. El medioambiente no solamente es el entorno natural más o menos salvaje, sino el medio transformado por los seres humanos en el desarrollo de su actividad económica y social.

   Uno de los mayores problemas del medioambiente son los vertidos de residuos como los sumideros de vertidos en las aguas costeras y los grandes lagos; en los océanos el vertido de materiales de dragado, los lodos de depuración de las aguas residuales y los residuos industriales. Los restos no biodegradables en el océano (que matan los peces). En las aguas superficiales los vertidos tóxicos, así como en el suelo los residuos o los microorganismos producidos por la biotecnología. Por eso, debemos cambiar el uso de las energías en combustibles no renovables: carbón, petróleo, gas, uranio y medioambientales impactantes. Pues este modelo energético es vulnerable además de por degradar la Tierra y perjudicar nuestra  supervivencia y salud y de otras especies por su dificultad en garantizar el suministro de energía. Un 28% de la población mundial es “consumidora”, mientras que en los  países industrializados este grupo supone el 80% y en los países en desarrollo sólo el 17%. El impacto demográfico es un importante factor a controlar no solo con las migraciones internacionales sino también con los movimientos migratorios dentro de los propios países: zonas rurales a urbanas, hacia las zonas costeras, hacia los litorales… La relación población-entorno es muy significativa en los casos de migraciones incontroladas. El riesgo que afecta en más partes del mundo a los asentamientos humanos es el de inundaciones y movimientos de tierra, problemas en la capacidad de alcantarillados, suministro de agua, aumento de las temperaturas y precipitaciones, urbanización de zonas costeras; todo ello afectaría a las aseguradoras, a la infraestructura industrial, de transporte y comercial, además de los conflictos sociales. En este sentido es importante destacar la Carta de Aalborg donde se refleja que el 80% de la población europea vive en zonas urbanas, donde se enfatiza la labor de las comunidades locales viables y se propone una economía urbana hacia la sostenibilidad: invertir en la conservación del capital natural existente, fomentar el crecimiento del capital natural, aliviar la presión sobre las reservas de capital natural creando otras nuevas, como parques, incrementar el rendimiento final de los productos, como edificios de alto provecho energético o transportes urbanos respetuosos con el medio ambiente. Se recoge igualmente que los pobres son los más afectados por los problemas ambientales y a su vez los que menos recursos tienen para resolverlos.

   Es bueno destacar que para satisfacer las pequeñas demandas en los países desarrollados,  las tecnologías renovables ya constituyen en la actualidad una solución económicamente más viable que las tecnologías basadas en los combustibles fósiles. Sin embargo, en los países más empobrecidos no es así, y para que pudieran implantar tecnologías basadas en las energías renovables sería preciso que alcanzasen un desarrollo suficiente que permitiese una rebaja sustancial en el coste.

  Por ultimo quisiera proponer un pequeño decálogo contra el calentamiento de la Tierra:

1.      Fomentar el uso de nuevas energías: solar, eólica, hidráulica.
2.     Reciclar cartón, vidrio y envases de plásticos.
3.     No malgastar el agua.
4.     Ahorro de luz eléctrica y aprovechar la luz natural.
5.     Hacer uso responsable de sprays, aerosoles y energías radioactivas.
6.     Control de humos en la atmósfera.
7.     Fomentar el uso de transporte público.
8.     Fomentar el uso de materiales biodegradables.
9.     Preservar los lugares naturales: no provocar fuegos, no contaminar ríos ni mares.
10. Concienciarnos y concienciar a nuestro entorno mediante la difusión y educación del respeto al medioambiente.

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